miércoles, 8 de febrero de 2017

El Ayuno: una práctica de Justicia, Misericordia y Amor.

Isaías 58:7-10Reina-Valera 1960 (RVR1960)

7 ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?
8 Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.
9 Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad;
10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.

lunes, 20 de junio de 2016

El dios que da miedo, espectro del odio

En estos días, hemos tenido comercialmente en el campo cineasta una película que ha prometido ser un gran espectáculo de terror o miedo para los amantes de este género. Como fans de los films sobre misterio, ficción y miedo, me he puesto a pensar en lo que nos enseñaron que causaba miedo, cuáles imagenes, rostros, situaciones desconocidas o historias exageradas nos podían llevar al escalofriante punto del miedo; reflexionaba en lo que desde niños nos dijeron que debía causar pánico, en cómo ha algunos nos mantuvieron en ese dual acto de compensaciones por nuestro comportamiento: diciéndonos por ejemplo que vendría por nosotros el supuesto “coco” -así se le nombra al diablo para los niños en algunas partes de Colombia- si habías actuado mal o pasarían cosas buenas a quienes habían actuado bien o tenían cierta gentileza con él otro(a); nos indujeron miedo para poder crear bondad, quizás de allí las reacciones de fobias a lo desconocido o la costumbre de algunos de solo ser buenos mientras alguien o algo los vigile, pero puede sospecharse de sus buenas acciones cuando nadie está.

jueves, 12 de mayo de 2016

Escritos de Melancolía al Pre-grado.



Nadie me ha preguntado el porque cada cosa que logro es para mi realmente significativo, es que pocos, diría casi nadie, ha vivido conmigo la tristeza de escuchar un "no hay", un "no podemos", aún cuando deseaba con todas mis fuerzas poder cumplir mis sueños. Las palabras son golpes silenciosos que marcan al ser humano por ser echadas al vacío, y yo escuche muchas que me desconsolaron, desanimaron y desesperanzaron. Recuerdo que lo único que tenía en mi bolsillo hace seis años y medio eran 30 mil pesos (colombianos), rebuscados por haber hecho unos mandados debido al desocupado tiempo que tenía, me acuerdo que fui a pie, que mi calzado estaba desgastado y que ni para una bolsa de agua tenía, como olvidar que esos pesos eran mi entrada a la Universidad y que en aquel entonces no había las posibilidades como las habido desde hace tres o cuatros años para muchos adolescentes.

sábado, 26 de marzo de 2016

LA ABRUPTA SOLEDAD DESPUÉS DE LA SEPULTURA






Adolfo Céspedes Maestre

Cuantos de nosotros en algunas ocasiones hemos sentido un silencio ensordecedor, uno que se perpetua por las noches y que no deja quieto nuestro interior, ese lleno de preguntas y quizás unas que otras lagrimas que le acompañan. Entonces así podría ser la situación de algunos discípulos que ese viernes ya casi de noche entre matorrales, a lo lejos miraban como sepultaban al maestro, como después de caminar erguidos de ciudad en ciudad sanando y haciendo bien, ahora se preguntaban que se hizo mal como para que todos desearan su muerte, a cuantos de estos que quizás sano o que le adularon, gritaban a todo pulmón que le mataran con la muerte más desgarradora del aquel entonces, una cruz, así como tantos que morían a diario a manos del imperio. No podemos juzgar a los discípulos, sino mirarlos como cualquiera de nosotros, pesadumbrosos ante lo ocurrido, evaluando el reto de creer en algo que trágicamente había fracasado para muchos.

lunes, 21 de marzo de 2016

JESÚS, LA PARADOJA MESIÁNICA


Adolfo Céspedes Maestre


Lucas 19:28-44

Esta vez sería la única vez que Jesús vendría a una ciudad con una entrada bastante curiosa, pues antes se decía que llegaba predicando o sanando a personas desde las periferias hasta los centros de la misma ciudad, pero ahora se detiene a formular un plan que pudiera hablar de lo que significaba su misión sin tener que decirlo explícitamente, quizás por eso quiere hacer de su llegada algo llamativo, interesante y sobre todo, significativo. Así entonces, Lucas el evangelista, va a mostrar en su relato al Jesús que tanto esperamos, al que se revelaría como aquel personaje que desde tiempos de los profetas era la esperanza de los judíos, el mesías.